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Pícara Viborita

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envenénate de letras

viernes, 4 de febrero de 2011

Aaaay, amo a ve como e er Yulian

Pues sí, en estos días de incipiente pestazo carnavalero se han repartido ejemplares del libro mejor valorado de ese inglés sesentón llamado Julian Barnes. No sé cómo estará El loro de Flaubert, pero si derrama el autor en esta obra el mismo sarcasmo que en su versión de los episodios bíblicos más destacados, tenemos diversión garantizada, os lo aseguro. Disfruten, pues.

4 comentarios:

  1. En primer lugar, la obra es difícil de encuadrar, como novela, ensayo, interpretación biográfica...no me ha quedado claro, pero tampoco es importante.
    Me ha gustado mucho la forma de escribir, es distinta y muy imaginativa. Pero yo no recomendaría su lectura, que es muy densa, nada más que a aquella gente que esté interesada en la figura de Gustave Flaubert, para los demás, el tema, creo, no es interesante.
    Lo que más me ha gustado: las frases en forma de "máximas", algunas geniales y preñadas de ironía.
    Tomás C.

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  2. El libro tiene su poquito de miga. Concido con Tomás en que me costó lo mio cogerle el hilo al Yulian, pero luego al seguir la pista detectivesca del loro que se le aparece a Feicité como si fuera el espiritu santo empecé a animarmecon la lectura.
    Sin desperdicio la defensa de un personaje (ahora puedo decir que lo conozco un poco) como Flaubert.
    Me aburrí como una ostra cuando al Yulian le dió por criticar a los críticos. Y también me reí mucho con "los argumentos en contra" del autor. Me sorprendió la defensa que hace de la amante de Gustave en "la versión de Louis Colet" desuésde ponerla a parir bien.
    Pero sobre todo me ha despertado la curiosidad por el "Madame Bovary" y el "Salammbó".
    Seguro ue me sorprendo.
    Por cierto, ¿Alguien me vende un loro?

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  3. Bueno, pues ahí voy yo con el lorito:
    Reconozco que el comienzo me pareció poco prometedor, me parecía una serie de hilazas en hilván que nada querían decir, y eso que disfruté con el tercer grupo de datos cronológicos. De cualquier manera, siempre que un libro me hace buscar otros he de reconocer que, al menos pa mí, es bueno. Me quedo con lo que sigue:
    "Avoir ses ours, tener tus propios osos, significa tener la regla (tal vez porque en esos momentos se supone que una mujer se comporta como un oso al que le duele la cabeza)".
    A continuación, el doctor Braithwaite, que es quien nos cuanta la historia, no el Yulian, sale en defensa del lector corriente, profano, frente al sesudo crítico literario, y eso se agradece.
    Dijo Flaubert que "el mayor sueño de la democracia consiste en elevar al proletariado hasta el nivel de estupidez de la burguesía". Tomamos nota.
    El capítulo "Los apócrifos de Flaubert" es en realidad un repaso sobre lo que queremos y al final no podemos hacer, para lo cual nos sirve de consuelo la creación literaria.
    Como era de esperar, el retrato probablemente más real del escritor lo hace su amante, así que chapó por Barnes aquí.
    En resumen, me parece este librito un artificial camino literario, de autor a autor, pasando por exégeta: Flaubert-Braithwaite-Barnes. Es el doctor británico la voz del Charles Bovary -quien haya leído la novela más censurada y aplaudida de Gustave lo entenderá-, la voz que Flaubert calla en la novela, voz que Barnes dignifica... ¡y de qué manera!
    Para terminar, no puedo dejar de apuntar que el examen del final me parece el colmo del cachondeo intelectual.
    En fin, que además de al decimonónico, conviene leer al británico; si lo hacéis espero que disfrutéis con La historia del mundo en diez capítulos y medio, al menos como lo hice yo.
    Agur, Txama

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  4. Hola, aquí están mis impresiones sobre el libro que trata de muchas cosas sobre Flaubert y, entre ellas, el loro del susodicho.
    Tengo que decir que en un principio el libro creó en mi buenas expectativas, pero cuando iba por la mitad, estas empezaron a desvanecerse, de tal modo que cuando llegué al final no me quedaban casi ninguna.
    Y definitivamente, no se si es que no he entendido la historia que cuenta el libro o es que necesitaba haber sabido con anterioridad algo más de la vida de Flaubert y haber leído a Madame Bovary para poder comprenderlo. Y como no sabía ninguna de las dos cosas anteriores, lo único que puedo decir es que creo que Julian Barnes bajo el título “El loro de Flaubert” nos presenta una especie de biografía de Flaubert, pero yo no se si lo que cuenta es verdad o ficción (o si tiene parte de verdad y parte de ficción y yo no se distinguir cual es cual), y en esta biografía parece que esta intentado defender y justificar a Flaubert (y yo no sé si Flaubert necesita o querría que lo defendieran).
    De todas formas, hay unas cuantas frases graciosas, simpáticas e ingeniosas y yo,entre otras, me quedo con dos:
    “él decía que ningún libro que esté bien escrito puede ser peligroso” y la historia que cuenta de cuando Jean-Paul Sartre era un muchacho y quería leer Madame Bovary. Yo creo que también estoy de acuerdo con él.
    “Una vez dijo que para ser feliz había que cumplir tres requisitos previos -ser estúpido, ser egoísta y gozar de buena salud- y él no estaba seguro de cumplir más que el segundo”. Yo creo que cumplo el último y uno más.

    En cuanto al loro, yo esperaba que diera más de sí en el libro y al final resulta que nos quedamos sin saber cual era el auténtico loro que inspiró a Flaubert.
    Por cierto, otra cosa que me queda del libro es que me han entrado muchísimas ganas de leer a Madame Bovary.

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